jueves, 12 de febrero de 2015

El extraño objeto

Comenzó mi intención por tomar mate el primer día de clases. Por supuesto no andaba con agua caliente en la mochila y obviamente no existen dispensadores a disposición de los estudiantes, por lo que me dirigí hacia la cantina y le pedí al cantinero: 

-“Me vendés agua caliente?” -
-“Pues para que agua caliente tía?” (Oh si! sonó un poco entrometido, pero no me importó)
- Es para tomar mate
- Hubieses empezado por ahí, que te la doy gratis!
- Que genial! (por dentro: los ratas allá me cobraban 15 pesos el termo, pero bien igual!)
- Cuánto de agua?
- Hasta arriba!
- Te tomas toda esa agua? Sí, y capaz vengo por más ;)




Con mucha felicidad y de salida a los pasillos cuando tomaba mis primeros mates con una Mexicana se me acercó una persona, por cierto con acento Español.
- Disculpas, Es eso un mate?
- Sí. -Respondí-
- Dónde has conseguido eso?- señalando la bombilla
- La traje de Uruguay
- Ah que pena, mi novio quiere una y no ha conseguido por ningún lado
- Ah si? y tu novio de dónde es?
- Es Español, pero ama el mate, ha hecho todo tipo de experimentos para lograr ese cosa y no ha lo ha logrado
Por dentro pensé “Tu novio es un salado, un español que me cae bien!” pero le respondí:
- Me dijeron que en las Islas puedes conseguir
- Que nos queda muy lejos!
-Mi madre viene si quieres le trae una
Con asombro y perpleja me dijo que sí, y así orgullosa de mi país conseguiré que un Español introduzca en su cotidianeidad una bombilla, y como consecuente lo bello de tomar mate.
Cuando se iba me dijo:
- Muchas gracias, que ni me conoces y haces eso
Fui a responder - “un gusto”, cuando la Mexicana le respondió:
-Así somos los latinos.

Clase que va clase que viene cebaba yo algunos mates para no perder la costumbre y calentar el cuerpo, cuando muchos ojos sin disimulo no se quitaban de aquellos objetos.
Quedando nerviosa por tal situación se me cae el termo, con disimulo lo levanto, y ya no eran muchos ojos, sino todos los del salón. En ese preciso momento el termo pasó de ser “raro” a ser “un malvado objeto” y yo una terrorista en potencia. Aprendí que por más que la clase se tratara de una “intervención psico-socio-educativa” ,en lo absurdo brotaba la desconfianza y el miedo de unos simples objetos que no pertenecían a su cultura.

Ya me lo había advertido el taxista, “Ojo que tomar mate les puede molestar”, pero no le creí. No les molesta que tomen refresco, agua, coman pizzas, manzanas, cereales pero sí que tome mate?, No entiendoo!!.
En fin, el simple hecho de tomar mate con una “bomba” en la mano me acercó a otros extranjeros- por cierto en su mayoría latinos-.

Seguirán habiendo anécdotas de éste “extraño objeto” pero ¿cómo dejar de contar éstas?